LA CANCIÓN DEL CIEMPIÉS
de JAMES Y EL MELOCOTÓN GIGANTE

He comido en mi vida muchas cosas
y todas refinadas y sabrosas.
He comido cebadas tijeretas
y sapitos en salsa de ajo y setas.
He comido ratones con arroz
(aunque luego padezco ardor atroz).

Guisados por los chefs de más renombre,
he probado los piojos de un gran hombre.
Y he comido ranitas con relleno
y también caracoles con su cieno
y avispas estofadas,
y moscas braseadas.
Y cochinillas en salsa picante
que son aperitivo estimulante.

Las huevas de un pez raro, el espinillo,
resultan estupendas al ajillo.
Y las alas del gran escarabajo
me encantan, aunque dan mucho trabajo.
Los pulgones con sal y mantequilla
son cosas que me va de maravilla.
Y adoro las morcillas
de crías de chinchillas.

Me enloquecen los ojos de besugo
cocidos lentamente y en su jugo.
Y no hay nada más rico
que cabeza de mantis con su pico.
Las larvas de moscón son cosa buena,
un plato inmejorable como cena.

Hay chinches que asaditas en su grasa
perfuman con su aroma media casa
y las empanadillas
de tripas de polillas
bien fritas y adornadas con un huevo
son algo que me deja como nuevo.
Los sesos de mosquito
son algo delicioso y exquisito,
y están ricas las patas de centolla
guisadas con cebolla.


ROALD DAHL. Varios ilustradores.
Poemas y canciones (recopilatorio).
Alfaguara Infantil y Juvenil. 2006.

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